domingo, 16 de septiembre de 2012

LA NO-DUALIDAD DE LA CRUZ





LA NO-DUALIDAD DE LA CRUZ.


de Jeff Foster en español, el El Martes, 28 de agosto de 2012 a la(s) 14:35 ·
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San Agustín escribe: “Como esposo, Cristo salio de su habitación… Se acerco a la cama nupcial de la cruz, y al montarla, consumó su matrimonio. Y cuando percibió los suspiros de la criatura, se rindió amorosamente al tormento tomando el lugar de su esposa, entregándose a (ella) para siempre.



¿La crucifixión como celebración de la vida? ¿Como un matrimonio? ¿Qué demon

ios esta ocurriendo?



Cuando despertamos de nuestros sueños infantiles y dejamos de tomar nuestras metáforas espirituales y religiosas literalmente, cuando dejamos de creer literalmente el hijo de Dios murió en una cruz literal y que literalmente renació y ascendió al cielo literal, la crucifixión releva su profundo e íntimo, quizás profundo significado: que cuando el dolor deja de ser resistido, cuando recordamos que tenemos una vasta, abierta y espaciosa capacidad para la vida, cuando recordamos nuestra verdadera identidad como Consciencia, entonces, nuestra humanidad junto con toda su belleza y desorden y dolor, es vista como algo inseparable de la divinidad e indivisible de la gracia.



La cruz apunta a aquello que no puede ser crucificado, a lo que comenzó antes de que la historia comenzara, a quien era Jesús, a la conciencia misma. En este lugar, la esposa y el esposo, el padre y el hijo, el tiempo y lo atemporal, el vacío y la forma, y hasta la vida y la muerte son simplemente opuestos imaginarios que nadan en un amor y en un silencio y en una plenitud que está más allá de compresión.



Entonces, la crucifixión, entendida desde su significado profundo, se dirige más allá de la teología y la psicología, convirtiéndose así en la más grande invitación a despertar, a morir a lo falso. En medio de la devastación, nos invita a descubrir la eternidad de nuestro ser. Llámese Dios, llámese Conciencia, -o llámese nada en absoluto… no importa— es simplemente una metáfora para lo que ya somos, lo que nace antes de las palabras



Nosotros vivimos nuestra propia crucifixión. Todos nos hemos topado con la ruina, la ridiculez, la desesperación, con la pérdida de identidad. Todos nosotros morimos como entes separados, y renacemos como conciencia misma, en este cuerpo, en este tiempo, en este lugar… y el circulo de la vida se completa a si mismo en este momento ordinario.



Nadie escapa a las pruebas de la vida. Nadie escapa del dolor de la humanidad. La única pregunta es cuál es tu relación con esta existencia. ¿Podemos “entregarnos amorosamente al tormento”? ¿Podemos unirnos por siempre con nosotros mismos, con la paz que se encuentra más allá de cualquier explicación? ¿Podemos ver a la muerte sin miedo?



Ya sea que creas o no en la cruz de una manera literal, o te llames Cristiano, Judío, No dualista o ateo, no puedes negar el increíble poder simbólico y mitológico de la crucifixión, así como su importancia universal como una enseñanza de despertar en medio del dolor… como una enseñanza que trasciende la religión misma y que le habla hacia todo ser, sin importar la edad o cultura.



Yo no me digo Cristiano, pero dentro del mensaje Cristiano se encuentra una poderosa enseñanza no dualista sobre el amor incondicional y la aceptación profunda, así como el perdón,una enseñanza que, por supuesto, se encuentra en el corazón de muchas tradiciones religiosas-. La verdad no puede ser contenida —es un río salvaje que inunda por doquier-. No hay duda en por qué hay tantas religiones en el mundo, tantos sistemas y metáforas, cada uno de ellas tratando de expresar la única verdad inexpresable de la existencia: que el instrumento de tu tortura, aquello que alguna vez te amenazó con romper tu espíritu, eventualmente se convierte en tu salvación y te despierta a la vida. Cuando tranquilamente damos la cara a aquella obscuridad que nos aterraba, descubrimos que no había más que luz. Esa libertad se encuentra al aceptar la vida como es —al consumar nuestro matrimonio con nuestra humanidad-, incluyendo las pruebas y los tiempos duros.



Somos crucificados y renacidos, no ayer o mañana, si no ahora; con cada respiro que damos.





Jeff Foster



Gracias a la traducción de Camila Apaez

¿Es la espiritualidad una manera de evitar el sufrimiento? por Jeff Foster


Tal y como es - Jeff Foster -


Más allá del "Ahora", el milagro de Este Momento por Jeff Foster


martes, 15 de mayo de 2012

EL JUEGO DE LA VIDA DE NATHAN GILL


El juego de la vida.




Viendo con claridad, la vida parece como un gran juego. Tu-conciencia juegas todos los roles y es parte del juego que tu usualmente juegues los roles, sin saber Tu real identidad. Pero algunas veces, como parte del show, hay un reconocimiento de Tu verdadera naturaleza.

Cuando hay implicación como personaje en el juego sin el reconocimiento de Tu verdadera naturaleza, el rol se toma seriamente y todos los dramas de vida parecen surgir de esto. Si el rol se interpreta reconociendo Tu verdadera naturaleza, el juego es visto por lo que es.

Cuando Tu verdadera naturaleza se vuelve obvia, el personaje no desaparece con un flash de luz, ni se pone vestidos ocre y tiene discípulos, ni enseña verdades ”espirituales” -aunque algunas de estas cosas sea posible, dependiendo del patrón del personaje en el juego. El personaje como él o ella lo hicieron antes del reconocimiento. El personaje es probable que continúe con la misma dirección de una vida ordinaria en el juego. Ni siquiera es necesario que el personaje diga a nadie o comunique lo que ahora es obvio.

La totalidad del juego no tiene propósito o punto más allá de la apariencia presente.
Es Tu entretenimiento cósmico. Tu y Tu juego.
No tiene existencia separada de ti.

Nathan Gill